
Por Lic. Eduardo Ochoa / Guatemala
Una versión comprimida de la definición de la OMS para los medicamentos, podría ser: “… es toda sustancia de origen natural o sintético destinado a la prevención, curación o tratamiento de enfermedades.”
Sin embargo, el destino encomendado a las sustancias activas presentadas como tabletas, jarabes, viales, etc. puede tener consecuencias que impliquen riesgos reales para la salud, al administrarse luego de haber vencido.
Al hacer un enfoque puramente técnico de la industria farmacéutica, puede determinarse que las principales propiedades que finalmente rigen las moléculas son: químicas, físicas, microbiológicas, toxicológicas, etc. Es aquí entonces en donde surgen conceptos como estabilidad, que no es más que la capacidad de una formulación, para mantener las mismas características que poseía al momento de su fabricación, en un sistema específico de envase y cierre, las cuales aseguran su identidad, potencia, calidad y pureza, la cual debe oscilar en límites en los cuales es suficientemente capaz de sostener la eficacia, pero al mismo tiempo de no exceder un rango que forme subproductos que puedan degenerar en detrimento del medicamento mismo o de la salud de quien lo consume. En resumen la fecha de expiración o vencimiento en un medicamento en particular se deduce o proporciona a partir de la estabilidad que ha sido estudiada y que actualmente es regida internacionalmente por normativas y/o protocolos.

Ha sido una práctica común que en las donaciones que hacen organizaciones internacionales a países como Guatemala, Nicaragua y otros países de bajas condiciones económicas, los medicamentos tengan un corto plazo de vida útil y que finalmente resultan ocupando espacio innecesario en bodegas o almacenes de hospitales. Cuales son los efectos que pueden causar esas políticas de “beneficencia” ? Regresando al párrafo anterior, mencionamos dos: pueden modificarse los efectos terapéuticos y pueden ocurrir cambios en la toxicidad por formación de productos tóxicos.
Sin ánimo de incurrir en el terreno de la política, adicionamos un curioso dato anecdótico: en Cuba a un preso político el retraso en la entrega de medicinas que le enviaron familiares de Miami, terminó en píldoras vencidas.
En conclusión, la práctica más recomendable para medicamentos vencidos es la de no utilizarlos y un cuestionamiento que dejamos en el aire: en Guatemala existe alguna regulación o procedimiento para instruir a la gente de a pie de que método puede utilizarse para botar medicamentos vencidos?